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Última actualización: febrero de 2016
El PorQué De Las Cosas
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El PorQué De Las Cosas LA COCINA DE INDUCCIÓN 2
Texto, ilustraciones y fotos: José A. García Álvarez
ELEMENTOS PRINCIPALES DE UNA COCINA
DE INDUCCIÓN
Los
principales
elementos
de
u
na
cocina
de
inducción
son
los
siguientes
(Ilustración
izquierda):
1.-
Enrollado
de
alambre
de
cobre
de
forma
plana
y
concéntrica
correspondiente
al
inductor
de
alta
frecuencia
de
la
cocina.
2.-
Circuito
electrónico
para
el
funcionamiento
de
la
cocina,
dotado
de
filtros
para
eliminar
las
interferencias
en
los
receptores
de
radio
y
televisión
que
puede
producir
la
alta
frecuencia
de
la
corriente
eléctrica
que
recorre
el
enrollado
del
inductor.
3.-
Dispositivo
inteligente
encargado
de
controlar
la
temperatura
del
recipiente
colocado
encima
de
la
placa
superior
de
vidrio
cerámico
de
la
cocina.
4.-
Ventilador
de
refresco
de
la
bobina
de
inducción.
La
ilustración
de
la
derecha
muestra
una
serie
de
barras
de
ferrita
colocadas
en
forma
radial
debajo
de
la
chapa
metálica de cada hornilla de la
cocina.
Interior
de
una
cocina
de
inducción
con
tres
inductores
de
diferentes
tamaños.
El
enrollado
de
cada
inductor
se
protege
con
chapas
metálicas
que
se
pueden
apreciar
en
la
foto
izquierda
y
después
se
recubren
con
la
placa
de
vidrio
cerámico
donde
se
sitúan
los
recipientes
para
cocinar.
Debajo
de
cada
placa
metálica
se
encuentran
colocadas
varias
barras
de
ferrita
en
forma
radial,
cuya
función
es
repeler
el
campo
magnético
que
tiende
a
bajar,
para
que
toda
su
energía
se
pueda
canalizar
y
concentrar
hacia
arriba,
solamente
en
el
fondo
del
recipiente
de
cocina.
El
elemento
principal
de
una
cocina
de
inducción
para
generar
el
calor
lo
constituye
un
inductor
compuesto
por
un
enrollado
o
bobina
plana
de
alambre
de
cobre,
que
se
coloca
debajo
de
una
placa
de
vidrio
cerámico
de
alta
resistencia
al
peso
y
a
los
golpes.
Cuando
a
través
de
esa
bobina
inductora
circula
una
corriente
eléctrica
alterna
de
alta
frecuencia
(A.F.),
de
entre
20
y
75
kHz,
se
induce
otra
corriente,
igualmente
alterna
y
de
igual
frecuencia
en
el
fondo
de
metal
ferromagnético
del
recipiente
de
cocina
que
se
encuentre
situado
sobre
la
placa
y
encima
del
inductor.
Aunque
el
fondo
de
hierro
del
recipiente
no
constituye
en
sí
un
enrollado
de
alambre
de
cobre,
ni
se
puede
comparar
con
el
enrollado
secundario
de
un
transformador,
el
metal
ferromagnético
del
que
está
compuesto
se
comporta
de
forma
similar
a
un
enrollado
secundario,
con
la
diferencia
que
la
corriente
de
Foucault
que
se
genera
al
no
tener
a
donde
ir
se
convierte
en
calor.
El
voltaje
inducido
en
el
fondo
del
recipiente
es
realmente
muy
bajo
(±
1
V
de
tensión)
en
relación
con
la
que
recibe
el
inductor.
Con
respecto
a
la
frecuencia
del
inductor,
se
mantiene la misma en el fondo del recipiente.
El
sitio
exacto
de
la
zona
de
cocción
correspondiente
a
cada
inductor
se
encuentra
señalado
en
la
parte
superior
de
la
placa
de
vidrio
cerámico
por
uno
o
más
círculos
de
color
blanco,
correspondientes
a
cada
uno
de
los
que
posee
la
cocina.
Cada
círculo
se
corresponde
con
el
diámetro
máximo
que
puede
tener
el
fondo
del
recipiente
que
se
le
coloca
encima.
El
nivel
de
energía
de
la
temperatura
que
genera
cada
inductor
se
puede
controlar
(elevarla
o
reducirla)
por
medio
de
un
mando
táctil
situado
en
el
borde
frontal
de
la
propia
placa
de
vidrio
cerámico.
La
cantidad
de
inductores
de
una
cocina
de
este
tipo
depende
de
su
precio,
pues
generalmente
pueden
tener
uno, dos o tres inductores.
Izquierda.-
Placa
de
vidrio
cerámico
de
una
cocina
de
inducción
de
tres
inductores,
con
los
correspondientes
círculos
dibujados
en
color
blanco
para
identificar
el
diámetro
del
área
de
cocción
de
cada
uno.
Derecha.-
Mando
electrónico
táctil
de
la
cocina
con
una
escala
numerada
para
controlar
diferentes
potencias
pulsando
los
signos “+” o “
–
”
en la placa.
Cocinas
de
inducción
para
colocar
sobre
una
meseta.
A
la
izquierda
con
un
solo
inductor
y
a
la
derecha
con
dos
inductores.
Al
contrario
de
las
cocinas
de
vitrocerámica,
no
todos
los
recipientes
o
utensilios
metálicos
se
pueden
utilizar
en
una
de
inducción.
El
fondo
de
los
recipientes
apropiados
para
uso
en
estas
cocinas
tiene
que
estar
fabricados
con
metal
ferromagnético,
como
de
hierro,
por
ejemplo,
que
posee
una
aceptable
conductividad
eléctrica
y
una
excelente
pe
rmeabilidad magnética.
CONDUCTIVIDAD ELÉCTRICA
Medida
o
capacidad
de
un
material
cualquiera
para
permitir
que
a
través
del
mismo
circule
la
corriente
eléctrica
ofreciendo
la
menor
resistencia
posible
a
su
paso.
Los
metales
son
los
materiales
que
mejor
conductividad
eléctrica
poseen,
sobre
todo
el
oro,
el
cobre
y
el
aluminio.
Estos
dos
últimos,
por
ser
mucho
más
barato
que
el
oro,
son
los
que
más
se
emplean
para
uso
en
electricidad.
La
mayoría
de
los
conductores
o
cables
eléctricos
se
fabrican
con
alambre
de
cobre.
Otros
metales
como
el
hierro
presentan
baja
conductividad
eléctrica,
pues
ofrecen
mayor
resistencia
al
paso
de la corriente eléctrica.
PERMEABILIDAD MAGNÉTICA
Relación
existente
entre
la
inducción
magnética
y
la
intensidad
del
campo
magnético
que
la
produce.
La
permeabilidad
magnética
es
al
magnetismo
lo
que
la
conductividad
a
la
electricidad.
En
líneas
generales,
el
flujo
de
un
campo
magnético
o
electromagnético
cualquiera,
ya
sea
el
de
la
propia
Tierra,
el
de
un
imán
o
el
de
un
electroimán,
tienen
la
propiedad
de
atravesarlo
todo,
excepto
cuando
se
emplea
a
propósito
algún
elemento
que
lo
rechace
como,
por
ejemplo,
la
caja
de
acero
de
los
relojes
con
el
fin
que
el
magnetismo
terrestre
no
interfiera
en
el
preciso
funcionamiento
de
la
maquinaria.
Por
tanto,
la
placa
de
vidrio
cerámico
que
separa
el
inductor
del
recipiente
en
una
cocina
de
inducción,
no
será
impedimento
para
que
el
campo
magnético
la
atraviese
y
se
induzca
en
el
fondo
del
recipiente.
Cuando
accionamos
el
interruptor
que
energiza
la
cocina
de
inducción
para
encenderla,
así
como
durante
todo
el
tiempo
que
se
mantenga
funcionando,
el
campo
magnético
que
produce
la
bobina
de
inducción
o
inductor
atraviesa
la
placa
de
vidrio
cerámico
generando
en
el
fondo
de
metal
ferromagnético
del
recipiente
una
corriente
circular
de
Foucault.
De
acuerdo
con
la
frecuencia
que
posea
esa
corriente,
generalmente
entre
20
y
75
o
más
kilohertz
(kHz),
provocará
que
en
el
metal
ferromagnético
de
ese
fondo
se
disipe,
de
forma
muy
rápida,
una
elevada
cantidad de energía en forma de calor por efecto Joule.
CORRIENTES DE FOULCAULT
Corrientes
parásitas
que
aparecen
en
los
metales
sometidos
al
campo
magnético
de
una
corriente
alterna.
Debido
a
las
corrientes
de
Foucault
se
experimenta
una
pérdida
de
energía
que se convierte en calor.
EFECTO JOULE
Fenómeno
físico
por
el
cual
una
parte
de
la
energía
cinética
de
los
electrones
presentes
en
una
corriente
eléctrica
circulando
a
través
de
un
metal,
se
transforma
en
calor
debido
a
los
choques
que
en
esas
condiciones
se
producen
entre
esos
electrones
y
los
átomos
del
metal.
Los
malos
conductores
de
la
electricidad
se
calientan
mucho
más
que
los
buenos
conductores.
Este
fenómeno
se
conoce
como
“efecto
Joule”
en
honor
de
su
descubridor,
el
físico
británico
James
Prescott
Joule
(1818-
1889.
Dada
la
mala
conductividad
eléctrica
que
posee
el
metal
ferromagnético
que
se
emplea
en
el
fondo
de
los
recipientes
para
uso
en
inducción,
el
propio
campo
magnético
que
genera
la
bobina
inductora
induce,
a
su
vez,
otro
campo
magnético
en
la
capa
externa
de
su
fondo,
lo
que
incrementa
más
la
resistencia
al
paso
de
la
corriente y provoca que se genere más calor.
Al
ser
un
campo
magnético
alterno
el
que
se
induce
en
el
fondo
del
recipiente,
el
metal
se
magnetiza
y
desmagnetiza
reiteradamente.
Como
consecuencia
sus
moléculas
comienzan
a
vibrar
tantas
veces
por
segundo
como
ciclos
de
alta
frecuencia
posea
la
corriente
aplicada
a
la
bobina
inductora.
Por
tanto,
la
fricción
que
se
produce
entre
esas
moléculas
al
chocar,
también
generan
calor,
fenómeno que se conoce como “histéresis magnética”.
HISTÉRESIS MAGNÉTICA
Propiedad
física
que
poseen
los
cuerpos
metálicos
ferromagnéticos
de
ofrecer
mayor
o
menor
resistencia
al
cambio
del
flujo
magnético
que
produce
una
corriente
eléctrica
inducida
de
componente
alterna
al
recorrerlo.
Esa
corriente
inducida
tiene
la
propiedad
de
generar
calor
en
el
metal.
A
mayor
resistencia
de
la
masa
metálica
al
cambio
del
flujo
electromagnético,
mayor
será
también el calor que se genere en el metal.
Por
otra
parte
la
intensidad
del
campo
magnético
de
alta
frecuencia
que
genera
el
inductor
de
una
cocina
de
inducción
en
el
fondo
del
recipiente
produce
también
un
efecto
denominado
“pelicular”.
En
un
conductor
o
cable
por
donde
circula
una
corriente
alterna
de
baja
frecuencia
(de
50
ó
60
ciclos
o
hertz
por
segundo),
el
campo
magnético
se
crea
tanto
en
el
interior
del
conductor
como
en
su
superficie.
En
el
caso
de
un
cable
de
poco
diámetro
y
buen
conductor
de
la
electricidad,
como
es
el
caso
del
cobre,
el
efecto
pelicular
se
manifiesta
débilmente.
Sin
embargo
cuando
la
frecuencia
de
la
corriente
se
incrementa
(por
ejemplo
a
75
mil
ciclos
por
segundo
o
kHz)
y
la
sección
del
metal
por
donde
circula
es
grande
(como
el
fondo
de
un
recipiente)
y
si
además
agregamos
que
el
metal
es
mal
conductor
de
la
electricidad,
como
es
el
hierro,
el
efecto
pelicular
que
se
produce
es
mayor,
por
lo que también se generará calor.
EFECTO PELICULAR
Denominado
también
“efecto
Kelvin”
o
también
“efecto
piel”,
surge
debido
a
la
irregular
distribución
de
las
corrientes
de
alta
frecuencia
(A.F.)
en
un
metal
donde
las
variaciones
del
flujo
magnético
en
su
interior
provocan
que
tiendan
a
circular
por
su
superficie
en
lugar
de
por
su
interior.
En
resumen,
la
suma
de
calor
que
se
produce
por
efecto
Joule,
el
que
se
genera
por
pérdidas
por
histéresis
y
el
que
se
libera
por
efecto
pelicular
en
un
recipiente
con
fondo
ferromagnético
sometido
al
efecto
de
inducción,
producen
el
calor
necesario
para
que
los
alimentos
en
su
interior se puedan cocinar.
Una
cocina
de
inducción
sólo
consume
energía
eléctrica
durante
el
tiempo
que
emplea
en
cocinar
los
alimentos.
Si
no
existe
recipiente
alguno
colocado
sobre
la
placa
y,
por
consiguiente,
encima
de
la
bobina
inductora,
su
sistema
electrónico
no
se
activa.
Igualmente,
en
el
mismo
momento
que
se
retira
el
recipiente
que
se
encuentra
encima
del
inductor,
el
sistema
electrónico
de
la
cocina
lo
detecta
y
el
inductor
se
desactiva
de
inmediato
de
forma
automática.
Al
final
esta
tecnología
conlleva
a
una
mayor
eficiencia
en
el
funcionamiento
de
estas
cocinas
y
en
un
ahorro
por
menor
consumo
de
energía
eléctrica.
No
obstante,
algunos
modelos
de
estas
cocinas
presentan
un
“consumo
fantasma”
de
energía
eléctrica,
que
puede
llegar
a
los
100
watts
por
hora,
incluso
aunque
no
se
esté
utilizando,
lo
que
incrementa
la
factura
mensual
del
consumo
eléctrico
si
no
se
toman
las
medidas
adecuadas.
Lo
más
aconsejable
es
utilizar
un
interruptor
independiente
del
propio
que
tiene
la
cocina
y
activarlo
solamente
cuando se vaya a cocinar.
Es
necesario
aclarar
que
no
todos
los
recipientes
o
utensilios
se
pueden
utilizar
en
las
cocinas
de
inducción,
porque
como
ya
se
explicó
anteriormente,
su
fondo
tiene
que
estar
hecho
de
un
metal
ferromagnético
como
el
hierro.
Por
tanto,
si
se
coloca
un
recipiente
de
aluminio
o
cobre
(metales
no
ferromagnéticos)
directamente
encima
del
inductor,
no
se
generará
calor
en
su
interior.
No
obstante,
se
pueden
adquirir
difusores
de
calor
que
tienen
forma
plana
y
redonda,
que
se
venden
con
diferentes
diámetros
y
poco
grosor,
para
uso
en
cocinas
de
este
tipo.
Estos
difusores
colocados
encima
del
inductor
permiten
utilizar
cualquier
tipo
de
recipiente
metálico
aunque
el
fondo
no
sea
ferromagnético.
En
la
foto
de
la
izquierda
se
muestra
un
difusor
plano
para
todo
tipo
de
recipiente,
también
con
fondo
plano
metálico,
que
no
sea apto para cocinas de inducción.
Además,
el
fondo
de
cualquier
recipiente
que
se
utilice
en
las
cocinas
de
inducción,
al
igual
que
en
las
cocinas
de
vitrocerámica,
tiene
que
ser
completamente
plano
para
que
se
ajusten
perfectamente
al
área
que
vayan
a
ocupar
encima
de
la
placa
de
vidrio
cerámico
correspondiente
al
área de cocción.
Para
su
mejor
identificación
a
la
hora
de
comprar
utensilios
de
uso
específico
en
cocinas
de
inducción,
los
fabricantes
señalan
en
la
parte
externa
de
su
fondo
un
texto
que
lo
aclara,
o
un
símbolo
que
representa
una
bobina
indicando
que
son
aptos
para
uso
en
este
tipo
de
cocinas.
Una
forma
práctica
también
de
identificar
si
un
recipiente
cualquiera
se
puede
utilizar
en
las
cocinas
de
inducción
es
utilizando
un
imán.
Si
éste
se
adhiere
al
f
ondo del recipiente me
tálico significa
que es apto.
Fondo
de
dos
recipientes
apropiados
para
uso
en
cocinas
de
inducción.
En
la
foto
de
la
izquierda
la
flecha
señala
el
símbolo
que
lo
identifica
y
que
aparece
ampliado
en
el
centro
de
la
composición
fotográfica.
En
el
fondo
del
recipiente
de
la
derecha
en
lugar
del
símbolo
aparece
la
palabra “inducción”.