El Teflón® lo descubrió por accidente en 1939 el químico norteamericano Roy Plunkett siendo científico investigador de Kinetic Chemicals, empresa subsidiaria de
DuPont™, mientras trabajaba en la búsqueda de un nuevo gas refrigerante del tipo CFC (clorofluorocarbono o gas freón). El experimento salió mal y en lugar de un gas para uso en refrigeración lo que obtuvo fue un material blanco baboso que no se adhería a ninguna otra superficie. Un posterior análisis químico determinó que se trataba de politetrafluoretileno.
Al principio Plunkett no supo qué hacer con aquel material obtenido por casualidad, tal como ha sucedido con muchos otros inventos y descubrimientos a lo largo de la historia de la humanidad y que han sido después de gran utilidad para todos. En 1941 la empresa
DuPont™ patentó el producto y en 1945 lo registró con el nombre comercial de Teflón®. En 1946 la propia empresa
DuPont™ comenzó a emplear
este material en la fabricación de engranajes y otros elementos mecánicos
autolubricados.
Sin embargo, aunque Teflón® responde al nombre comercial de la
marca registrada por DuPont™ para el "politetrafluoretileno"
desarrollado por esa industria química norteamericana, existen
otros fabricantes, que sin emplear ese producto patentado por
DuPont™,
emplean fluoropolímeros para fabricar también productos con
este material químico debido a sus propiedades
antiadherentes. Por ejemplo, en 1954 el ingeniero
Marc Grégoire creó en Francia las bases para comenzar a fabricar en ese
país las primeras cacerolas domésticas con paredes antiadherentes. Sartén para uso doméstico fabricado con
material compuesto por fluoropolímero antiadherente.
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Una década después, en 1961, el profesor universitario, inventor y emprendedor norteamericano Marion A. Trozzolo (1925-1992), que había estado utilizando
fluoropolímeros en el desarrollo de utensilios científicos, comenzó a fabricar sartenes recubiertos con ese material, los que denominó The Happy Pan y que pronto se convertirían en un rotundo éxito comercial. También en los años 60 del siglo pasado la NASA comenzó a utilizar
fluoropolímeros en la confección de
trajes espaciales para astronautas, así como componentes para los satélites por su alta resistencia al calor, por no reaccionar frente a una gran variedad de sustancias químicas y por ser también un material que resbala sin causar abrasión.
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